domingo, enero 29, 2017

De lo que nace



El secreto de todo lo que nace se encuentra en sus raíces.
Aunque el aire limpio surja de la luz más liviana del sol crece en cada hoja con la intensidad subterránea del cielo de algún vientre, oscuro y tibio.
La música nace del silencio. La palabra germina en lo quieto y lo callado. Igual a todo lo que se mueve.Igual a todo: las semillas, las verdades, los mitos, la paciencia, el amor, el dolor, el perdón. La vida.

Creemos y creamos desde el silencio secreto de nuestras raíces. Desde las entrañas que imaginan la voz, el sonido, el color, las aristas del mundo que vemos con estos, nuestros ojos, esas nuestras manos.
Creamos porque creemos simultaneamente en los otros y en nosotros mismos como hacedores del fuego y de la tormenta.Del orden y el caos. 
Creamos con la fe de ser duda y certeza.
Sabemos de la infinidad del tiempo y de nuestra búsqueda por caminarlo. Sabemos al tanteo quienes somos y vamos siendo, con plena ignorancia e impunidad.

Nosotros, los buscadores de signos y cifras escondidas. 

viernes, julio 29, 2016

Tierra/mar




De todos los suelos elijo el tuyo
cielo de las cosas vivas
planta de los pies de pan 
de música y tiempo
suelo profundo
oscuro
y sonoro
barro creciéndote siempre
donde hundir las manos
hogar de todas las raíces
lleno de agua.

De todos los suelos
tu suelo precipicio elijo 
miro
camino las huellas con los ojos
tierra fértil calma y remolino
montaña en la espalda que otros 
también miran
o tocan
paisaje mío suelo de mi corazón
casa donde me encuentro y enraizo.

De todos los suelos elijo el tuyo
carne de cañón y sueño
proyectil 
semilla
espejo
pecho nacido de luz y hierbas
rastro de cada respuesta 
polvo que no desaparece jamás
y cubre el sol
y lo transforma
en otra cosa radiante y distinta 
una magia
o un experimento

una maravilla

suelo de frente colmado
húmedo y puro
a veces lejos
desarmado en el aroma de la memoria
de todos los suelos
elijo el tuyo
salvaje 
incolonizable
intermitente
fuego pequeño 
lento 
barro de volcanes
sal y mar
tierra de Dios
recóndita 
para arder
y nacer otra vez.


miércoles, noviembre 11, 2015

Las sombras del cielo


A veces las sombras del cielo nacen de los propios ojos. Entender no es más que desenredar las sombras.
El cielo se enreda, los ojos miran lo que se puede mirar y lo que se ve de la sombra es justamente lo único que se ve del cielo.
Dios es el guiño del mundo.
Los sonidos del hambre, de la incertidumbre y del miedo pueden ser los de la sed y de los caminos. Pueden ser los mismos  pero distintos, simultáneamente y cada vez.
Las trampas del tiempo y de la esperanza.
Nada más....y nada menos.

Las raíces de la tristeza permanecen quietas en el centro de las cosas. La música tiene (puede tener) sus amuletos para, descarnadamente, exponerlas a la luz y así dejarnos a merced de nuestra sed más obvia.

Una ciudad, un pueblo, el mundo. El paisaje de la pregunta siempre es el mismo. Ese lugar incierto en el que se sigue caminando con la fe de un niño en medio de su plaza. Por que ¿qué haríamos de los días sin la esperanza? 
Como buscadores de infinitos, siempre es preferible el universo de la duda a la claridad árida y obscena de la verdad.


jueves, octubre 08, 2015

Cualquiera de estos días

 

Cualquiera de estos días
el tiempo me dirá que me equivoco
que no valen las cartas hastiadas de reproches
y sin saberlo amanecerá la noche conmigo.
Este miedo que me tengo
sucederá otra vez en el equívoco
en la lucha de lo que de probable tiene lo imposible.

Suelto tu voz, tu piel, la imagen del nido,
los poemas, el río y las plazas,
Te suelto
porque el amor es libre o se apelmasa en la costra de las ollas
en el polvillo de los muebles, en el hambre vicioso de los perros.
Todo esto no es más que el deja vu de lo que viviste mañana.

Cansa al cuerpo la huella terrible de la seguidilla de fantasmas
cargando sobre las manos y los huesos.
Finalmente, se hizo la novela que no quería escribir.
Esto ya no.
                                 
Acá queda todo
enfermo de tristeza y de bronca
desahuciado de futuro
ya un poco muerto.


martes, septiembre 08, 2015

La casa


- Y, ¿qué es una casa? - se le ocurrió preguntar.
- Una casa es ese hueco en el mundo al margen de la intemperie. Es el lugar del sol, la luz. Lo tibio del nido que sin necesidad de abrazos abraza. Oscuro y cálido como una noche de verano, fresco, donde se respira todo el oxígeno de la vida. Es refugio y trampolín, desde esa casa se puede llegar a cualquier lugar del universo. Es el puntapié inicial, el origen de cada día, la calma de cada noche. 
Por eso una casa es algo mágico si está vivo. Es un lugar a donde uno pertenece, el espacio para permanecer y planearse en las direcciones más absurdas y las más correctas, como un alma hecha de piedra y arena y ladrillos, segura y firme aunque no sea una casa. 
Las casas pueden ser muchas cosas. Una persona,un lugar, un recuerdo, animales, libros, uno mismo. Eso tan hecho de nosotros y para nosotros, un espejo benevolo y honesto donde nos dejamos ver. 
En estos días en que es tan difícil pertenecer, si encontrás una casa con las puertas abiertas, quedate, construíla; tenés mucha suerte - le dijo.







domingo, noviembre 17, 2013

El Amor (III)


III


El giro en contramano. La lluvia. El beso largo de después y durante. El colmo, lo que colma. El vicio de la lengua. La cima.
El brillo. La ruta de noche a ninguna parte. La brújula. La circunvalación del sueño en los ojos y el retorno.
Las piernas. Las entrepiernas. La mano. Lo claro a pesar de todo.
La vista de los rastros y las direcciones. El tanteo. El tanteador. El tantra. Los músculos del deseo. La muerte del tiempo. El zapping.

Tocar e irse. Tocar y tocar. Las nubes del alma. Ver llover adentro. La cirugía del tacto. El rincón, la esquina, el camino.
Algo callado que se duerme despacio. El segundo y lo primero. La calma. La pieza perdida del rompecabezas debajo de la cama. Un camino de hormigas. Mandala. El tirabuzón, el salto mortal. Los ojos detrás de los ojos.
Vaivén. Soledad. Lo delicuescente.

Es estrellarse y saltar. Una y otra vez.
Correr hacia delante. El equilibro imposible e indeseado.
No entender lo que se entiende. Huir. Llegar. Parar.
Quedarse.
Volver. 

miércoles, noviembre 13, 2013

El amor ( II )

II

La trampa, el ratón y el queso. El sueño, la pesadilla y el insomnio. La tijera cortando el recuerdo. 
El deja vu. La verdad. Los fuegos y los ritos. Las señales, los presupuestos. Las promesas.
El currículum de los fantasmas. El resultado de lo invisible y lo ausente. La esperanza. La espera y el vacío. Todos juntos y a la deriva. Lo parido y por parir.
La foto mental y repetida.

Las mesas tendidas. La sopa humeando en el plato. El múltiplo de dos o más. El número mágico. La cábala. La sangre y el arco iris.
El deseo quieto en el abrazo. Vivo, intermitente, caracoleando. Lo que trepa, sube y sigue. El cielo.
Los ladrillos. La señal de largada, la meta. La voz escuchada en el sonido más blanco y solo. La luz.
El flujo de la marea. Ir y venir. La casita de papel diseñada a un costado del mundo.

El grito. El ansia. El querer devorarse en el tiempo y en la distancia. La perspectiva, el ángulo de inclinación. La tangente. La caída.
Las venas diciendo hacia donde debe ir la sangre y donde el corazón. Los puntos sobre las íes y los puntos suspensivos.
Las claves. De sol, de las cajas fuertes. Las contraseñas y los guiños. Los años. Las sumas, las restas. Lo exponencialmente cierto. Lo inhábil y lo imposible. Lo real.
El cucharón en el estofado. Las miradas de ríos y de mares. La sal en los ojos y en la boca.
Aquello inexplicable y tierno y hermoso. Como las cinturas, los pechos, los dibujos de la piel. Las historias de sus mapas. Lo tibio.
La boca, la lengua. La yema de los dedos y las espaldas. La célula llena de memoria.
La humedad. Lo fértil y primero. Algo inundando lo que somos.
Lo minimal y lo animal. 
El saldo. La cuenta regresiva. 

El infinito.

viernes, noviembre 08, 2013

El amor


I

Yo no sé lo que es el amor pero se me parte en la boca sin preguntas. Se a lo que huele, a lo que sabe, donde aparece y se construye como una sombra o un pájaro. Vuela, tiene el sudor de todos los nombres que soy incapaz de nombrar. Es una cuerda, una escalera, un precipicio. No necesita ser bautizado. No le escribo una etiqueta para no perderlo y saber que es mío. 
Se mueve, se que es algo que sigue siempre ahí,detrás de todo, con todas sus caras, todas sus pieles y sus lenguas. El mismo.
Es el castillo de naipes del mundo y sus colores, donde vivo. 

Es el beso, y es la carne y la piel del alma de lo que deja tocarse. Lo que alcanzamos con la mano y los ojos, el viento, que va y viene.
Es lo que permanece y huye. Es el aire vuelto respiración y gesto. Es lengua, es mano, es boca. Es la idea suicida de alcanzar algo del otro en eso que es el cuerpo. Es piel. Es modo, es respuesta incorrecta y es tiempo.
Es una manada de animales sueltos en la mente y en el pecho. Es una estaca llena de flores que siguen creciendo en medio de la noche.
Brilla.
Es lo que adolece para mutar y mudar su manera de mirar a la gente que persigue eso que está adentro. Se regala, se da, vale. 
Es una trampolín, una aguja, un bisturí, un marcapasos infinito.
Todo.
Es el sueño del mundo en las manos, un fango de colores donde crearse una y otra vez. Es agua, es sexo. Son los verbos a la enésima potencia del uso,lamer, tocar, entrar, acariciar. Los infinitivos al borde de la boca y los dedos. El vientre.
Son los nacimientos de las ganas: piel alma y hambre. 
Los circuitos de la carne calmando su electricidad en los espacios y las cosas aparecidas en las manos o en los ojos. Es el asesino del miedo. La libertad.
El amor es la mirada de lo inalcanzado y lo inalcanzable. La vista del sueño que sabemos ajeno y nuestro, simultaneamente, nunca y siempre.

Es esto y aquello. Lo otro. La música. La curva, la recta,la autopista. Las vías, el centro. El músculo. La fibra. Los días. El tono y el silencio.
Es el nudo y el punto, la coma. El mensaje subliminal. Lo nuevo y lo viejo. Ésto.
La pausa. La canción de otro. El nido dentro de los dedos. El ovillo, los laberintos, una película mudada eternamente.
Es ruido, es caos y paz. Es lo que devoramos con los ojos y el tiempo. Es el gérmen, la palabra sin cercos, sin llanto, y las lágrimas que riegan otra vez.
Es el vuelco, el tirabuzón, la arremetida. Es el slow motion del beso venido a la boca, cuadro a cuadro. Fast forward. Eclipse y rama. Árbol de todas las raíces.
Es esto guardado en en centro de las manos. El gusto. El poema. El círculo. La temperatura del alma. Su respiración. El pulso. 
Es el pensamiento vuelto carne.
La brasa, la ceniza, el desenlace.

Las llaves se pierden y ganamos la vida en la pregunta que no busca respuesta. Eso es. Los círculos concéntricos en el agua, en el aire y en la tierra, dibujandonos una y otra vez, recién nacidos.

viernes, junio 14, 2013

Palabras



El mundo tiene sus ideas. 
Las personas tienen sus ideas y sus ideales.
Los frascos se llenan de pastillas de colores y vienen de distintos tamaños. 
Las palabras son frascos transparentes que llenamos de colores turbios o plenos, que son difíciles de digerir , a  veces son amargas, a veces dulces, otras, son placebo, pero siempre,siempre, tiene un efecto.El efecto de las palabras en la boca de los otros no es el mismo que en sus oídos ni en los nuestros.
Las palabras son bichos raros de encontrar, aunque sean abundantes. Quiero decir, la palabra que se busca, difícilmente se encuentra, la que decimos siempre es otra, una extraña con la autodeterminación de decir lo que ella quiere decir y no lo que nosotros decimos. Los hombres -las mujeres- pecamos de falta de coherencia, de exceso de confianza, de distracción al elegir el frasco, la pastilla, el tono, el sabor. Los hombres -las mujeres- no entendemos el mundo de las palabras, ni ellas nos comprenden, por eso lo que yo digo, difícilmente será lo que digo. Son las razones de la lengua y sus laberintos, de la cóclea y la psicología, de la dialéctica y la dramática, de la gramática y la psiquiatría. La obscenidad del significado nunca es nuestro, el sentido del verbo, su carne, siempre es sangre de otro cuchillo. 

No sabemos y pretendemos saberlas domesticadas, calmas, nuestras. Puras mentiras.

Las palabras son la selva, el gusto de lo ajeno que se nos presta para intentar llevar a otro esa cosa que nos caracolea en la cabeza, ese aroma, esa emoción, esa sinrazón. Ellas se prestan, nada más, prostitutas que jamás nos besarán en la boca. Siempre otras diciendo lo otro. Siempre ellas, ensimismadas y propias, tan suyas y sabidas. Tan verdes, o rojas, o explosivas, tan negras. 


Por eso, es mejor el silencio.

domingo, abril 07, 2013

Autocadáver exquisito

" Te quiero,del verbo hasta la muerte"
de tripas corazón, hasta las manos
con uñas y dientes, hasta el tope,
de izquierda a derecha, con comillas,
con cosquillas, muriéndome de pena.
Astillada, quebrada, casi inerte,
encendida, a gasoil, a gas y a nafta.
Te quiero sin razón (¡con razón!)
y sin razones
al borde del colapso o el idilio
con ganas o con ganas de matarte
con preguntas, respuestas y argumentos
con arritmia, con paz o taquicardia,
con este gusto amargo o el salado
de la lágrima muerta en la mejilla
que cae por caer, de gravedad
intrínseca. Catártica, simbiótica,
laberíntica, lisa y llanamente,
alegre y angustiada, en construcción.
Te quiero casi hasta desquererte
con autocompasión, ensimismada, 
enotrada, ajena, con dolor
feliz, desencontrada. Así te quiero.

domingo, marzo 31, 2013

Corre corazón


Su corazón parece llevado por un millón de caballos. Tiene la fuerza de quinientos bueyes en cada pierna. Se mueve desesperadamente intentando salir, buscándose, corriendo esta maratón de miles de horas para encontrar quién es y encontrarnos.
No sabe dónde está el aire. 
Parece un motor a punto de  romperse o arrancar y la felicidad termina siendo lo mismo que la desesperación y la duda.
Mi corazón parece atado al suyo. Late a la misma velocidad pero por distintas razones.

Yo prefiero ser la que mira, la que cuenta. Eso me distrae de la incertidumbre crónica disfrazada de esperanza que tengo en la cara y en la voz cada día en el teléfono y en las conversaciones con el resto del mundo mientras se me acelera el corazón y me ahorca de a ratos el llanto y la angustia en el estómago y la garganta.

Mi miedo es un nudo, de millones de vueltas en el medio del pecho, un remolino congelado que se clava como una estaca.

jueves, marzo 28, 2013

La otra


Llega con una botella de agua en una bolsa de plástico blanda, años después, para un hombre con respirador que no va a poder ni probarla, que ni siquiera está consciente. 
Busca redimirse, o redimirlo.

Maximiliano, el hijo de él, la odia y por un momento el desgarro que se siente en las paredes, en las puertas, en cada bisagra de esta sala de hospital, se congela. La escena se vuelve lenta, cinematográfica, tensa desde otro lugar, tirada con alambres. No hay más protagonistas que ellos dos, o tres. 
Él la mira, se sienta en cuclillas, como agazapado, a punto de dar un salto:
-La quiero matar, te juro que la quiero matar. ¿Y esta quién es? El viejo ni la conoce.

Ella espera estoicamente frente a la puerta vaivén mientras él, Maximiliano, pasa a su lado, entra, con odio, dejándola afuera, como se lo merece, como debe ser. 
Así la castiga.


miércoles, marzo 27, 2013

Crónicas Hospitalarias



Algunos días, el dolor y la angustia de esta sala de espera es tan grande que es difícil mantenerse entero. Todos estamos igual de fragmentados e igual de colmados y arrebatados por el temor. Los que un día se desmoronan, al siguiente son los que se llenan de palabras de contención y energía.
Todos estamos muertos de miedo por la muerte pero nos colgamos con uñas y dientes de la esperanza.

A veces, aparecen hijos y mujeres de hace siglos a llorar al enfermo, vaya a saber uno por qué, vienen a verlos, acompañados con la policía que intenta mediar en la situación con los actuales deudos - como si los duelos expirasen- por querer
 ser parte de una tristeza que los legítimos dueños del dolor no quieren compartir.Quizás porque el amor es una cadena de círculos concéntricos e infinitos que cerca del final nos atrae a todos cerca, hacia adentro, en espiral, como un embudo, un vórtice, con una fuerza centrípeta de agujero negro hacia la Nada que los vivos debemos equilibrar, para que nada llegue al final. Y esa fuerza y ese dolor, se sostienen con la garganta o con el estómago, y son tan grandes y equilibrarlas es tan difícil que el músculo duele y se desgarra.

lunes, marzo 18, 2013

Sapo de otro pozo


Las multitudes en las salas de espera abruman, entorpecen. El murmullo y las palabras se vuelven zumbido nublando las lágrimas y el dolor de los verdaderos dolientes. La enfermedad se vuelve acto, ruido y escena. Los espectadores cuentan la obra según sus percepciones, asustan, tranquilizan.

Los otros siempre quedan a salvo. Llegan a sus hogares donde el dolor sigue, lejos, en un hospital, en una terapia intensiva. No vuelven, o vuelven si quieren.
"Se tiene que cuidar, ahora se tiene que cuidar", "Yo sé lo que es porque estuve con im viejo internado por un infarto".
"Está hinchado" no es lo mismo que "yo lo veo muy hinchado" acompañado del gesto, la mirada histriónica de la mejor actriz dramática. "Respira tranquilo" a "que respire tranquilo no significa que no esté grave".

Todos, muchos, dicen, miran, observan, opinan, critican, deducen, pronostican. Auscultarían, operarían, medicarían, diagnosticarían si pudieran.

El dolor puro es otro. De pocos.

Como un teléfono descompuesto, como una anécdota a contar por unos y otros, una leyenda urbana instantánea, el estado del paciente se transforma, se desfigura de uno a otros. Nadie sabe la verdad.
"Todos tenemos una salud aparente. Somos una bomba de tiempo que de repente: ¡Pum!"

Los que salen de la sala por la puerta vaivén con su olor antiséptico y frío con las lágrimas detrás de los ojos: esos son los que sostienen el dolor, pesando en el pecho y los hombros, al lado de la esperanza, por encima o al lado del miedo.
Mal de muchos, consuelo de tontos, de pobres, pero así somos, de alguna manera cuando baja el último ascensor lleno y el zumbido se apaga, el dolor desde el fondo del silencio hermana, calma.

Yo soy la de la crónica, la que escribe, la que observa, la que cuenta, a la que miran pensando, capaz, preguntándose qué carajo estará escribiendo ahora, justo ahora y acá en ese bloc destartalado". Por curiosidad, claro.

Yo también la tendría.


miércoles, diciembre 26, 2012

Prequirúrgico

3:12 am.En los mismos pasillos se escuchan los sonidos de la vida y de la muerte. Hellboy, los sandwiches de miga y la espera que desespera entre el sueño y el insomnio de esta pesadilla. La duda y el miedo y la rigidez de las sillas de madera de la sala de espera anudando las cervicales. El reloj de la pared de enfrente diciendo que el tiempo sigue pasando en mis narices.
Mi hijo dormido a mi lado, es como tener el as de esperanza bajo la manga, el sueño del amor que no deja irse demasiado pronto.

Soy el punto de apoyo debajo de la palanca, el fundamento de la tranquilidad, las manos que equilibran y sostienen el mundo, casi muerta de miedo por la muerte.Sólo yo sé que lloro y hago promesas para adentro así no me derrumbo. Rezo. Como un acto de fe, una cábala, un rito neurótico, un mantra. Espero el llamado al teléfono del guardia, el movimiento de la puerta vaivén, el milagro que refute los argumentos del pánico.
Pido.